[1498] • JUAN PABLO II (1978-2005) • LA COLABORACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL EN LA MISIÓN EDUCATIVA DE LA FAMILIA

Del Discurso Saluto con viva, a los participantes en un congreso sobre “Los derechos de la familia y los medios de comunicación social”, promovido por el Pontificio Consejo para la Familia en colaboración con el Pontificio Consejo de la Comunicación Social, 4 junio 1993

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5. Durante estos días, atesorando vuestra experiencia específica en los diversos niveles de vuestra competencia profesional, habéis podido reflexionar a fondo sobre este fenómeno de importancia universal y, sobre todo, habéis podido elaborar algunas sugerencias acerca de los medios adecuados para ofrecer un servicio válido y oportuno a las familias en este sector. Con mucho gusto me hago eco de vuestras preocupaciones, y dirijo a todos los responsables de los medios de comunicación social la invitación a hacer que las conciencias puedan respirar el aire puro de los valores humanos y cristianos, de los que nuestra sociedad tiene tanta necesidad.

La tentación de ceder frente a la preocupación exclusiva de aumentar la audiencia y el éxito es un obstáculo grave, que causa desastres, denunciados hoy gracias a un mejor conocimiento, incluso cuando se trata de contenidos en sí mismos serios. La familia y la comunidad pueden y deben ejercer una digna presión moral sobre los grandes centros de producción, no sólo con el fin de obtener cambios decisivos sino también para convencerlos de que contenidos válidos presentados de modo adecuado pueden tener amplia aceptación y un éxito incluso mayor.

Al exhortaros a proseguir con confianza vuestro trabajo, fortalecidos por la certeza de poder prestar un gran servicio a la familia y, sobre todo, a sus miembros más jóvenes os imparto con afecto mi bendición apostólica.

[OR (e.c.), 11.VI.1993, 9]

5. In questi giorni voi, facendo tesoro della vostra specifica esperienza a diversi livelli di competenza professionale, avete potuto riflettere a fondo sopra questo fenomeno di rilevanza universale e soprattutto avete potuto elaborare suggerimenti circa i modi atti ad offrire un servizio valido ed opportuno alle famiglie in questo settore. Faccio eco volentieri alle vostre preoccupazioni rivolgendo a tutti i responsabili dei mezzi di comunicazione sociale l’invito a far sì che le coscienze possano respirare l’aria pura dei valori umani e cristiani di cui ha bisogno la nostra società.

La tentazione di cedere alla esclusiva preoccupazione di ampliare l’“audience” e il successo si presenta come un ostacolo grave che genera disastri, oggi denunziati con migliore conoscenza, anche quando si tratta di contenuti di per sè seri. La famiglia e la comunità possono e debbono esercitare una dignitosa pressione morale nei confronti dei grandi centri di produzione, non soltanto allo scopo di ottenere decisivi cambiamenti, ma anche per persuaderli che i contenuti validi offerti in modo adeguato possono riscuotere un’ampia accoglienza e anche un successo più grande.

Nell’esortarvi a proseguire con fiducia il vostro lavoro, sorretti dalla certezza di poter rendere un grande servizio alle famiglie e soprattutto ai loro più giovani componenti, imparto con affetto la mia benedizione.

[Insegnamenti GP II, 16/1, 1409-1412]

 

© Javier Escrivá-Ivars y Augusto Sarmiento. Universidad de Navarra. http://www.unav.es/matrimonioyfamilia