[0133] • SAN PÍO V, 1566-1572 • SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

Del Catechismus ex Decreto Concilii Tridentini, Parte 2, Capítulo VIII: El sacramento del matrimonio, editado por mandato de S. Pío V, 25 septiembre 1566

NECESIDAD E IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE ESTE SACRAMENTO

 

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1.–Por qué deben los párrocos atender cuidadosamente a que el pueblo cristiano conozca la naturaleza y santidad del Matrimonio(2).

Debiendo de proponerse los párrocos la vida feliz y perfecta del pueblo cristiano, convendría muchísimo que deseasen lo que el Apóstol escribía a los de Corinto que él deseaba, en estos términos (3): Me alegraría que fueseis todos tales como yo mismo, esto es, que todos siguieran la virtud de la continencia; porque nada más feliz puede acontecer en esta vida a los fieles que el que el alma, sin preocuparse en ningún cuidado del mundo, y sosegado y extinguido todo apetito de la carne, esté satisfecha únicamente con los actos de piedad y la contemplación de las cosas del Cielo. Mas como, según afirma el mismo Apóstol (4): Cada uno recibe de Dios su propio don: unos de una manera, otros de otra; y el Matrimonio está dotado de grandes y divinos bienes, de tal suerte que está incluido verdadera y propiamente entre los demás sacramentos de la Iglesia católica; y (5) el Señor honró con su presencia la solemnidad de las bodas, resulta muy claro que debe enseñarse la doctrina de este Sacramento, mucho más pudiendo notarse que así San Pablo (6) como el Príncipe de los Apóstoles (7) dejaron escrito oportunamente en varios lugares cuanto se refiere no sólo a la dignidad, sino también a los deberes del Matrimonio. En efecto, inspirados en el espíritu de Dios, comprendían perfectamente cuán grandes y cuántos bienes podrían provenir al pueblo cristiano, si los fieles conocían bien y guardaban fielmente la santidad del Matrimonio; y que, por el contrario, ignorada o desestimada ésta, vendrían a la Iglesia muchas y muy graves pérdidas y perjuicios.

(2). De hoc Sacr., vide Conc. Trid., sess. XXIV, decem capita de reform. Matrim. [CT 9, 968-971].

(3). I Cor. VII, 7.

(4). I Cor. VII, 7; Fulg., ep. 3 ad Probum, c. 9 [PL 65, 329-330].

(5). Ioan. II, 2.

(6). I Cor. VII per totum; Ephes. V, 22; Coloss. III, 15; Rom. VII, 2.

(7). I Petr. II, 2; Damasc., lib. 3 [PG 95, 622-627].

1.–Cur parochi sedulo debeant invigilare ut populus christianus Matrimonii(2) naturam et sanctitatem cognitam habeat.

Quoniam pastoribus beata et perfecta christiani populi vita proposita esse debet, iis quidem maxime optandum esset quod Apostolus se cupere ad Corinthios scribebat his verbis (3): Volo omnes vos esse sicut meipsum, nimirum ut omnes continentiae virtutem sectarentur; nihil enim beatius in hac vita fidelibus potest contingere, quam ut animus nulla mundi cura distractus, sedataque et restricta omni camis libidine, et in uno pietatis studio et coelestium rerum cogitatione conquiescat. Sed quoniam, ut idem Apostolus testatur (4), Unusquisque proprium donum habet ex Deo, alius quidem sic, alius vero sic, et Matrimonium magnis et divinis bonis ornatum est, ita ut inter alia catholicae Ecclesiae Sacramenta vere ac proprie numeretur, ac (5) Dominus nuptiarum celebritatem praesentia sua honestarit; satis apparet eius doctrinam tradendam esse, cum praesertim liceat animadvertere, tum (6) sanctum Paulum, tum (7) Apostolorum Principem, quae non solum ad dignitatem, sed etiam ad officia Matrimonii pertinebant, pluribus locis accurate scripta reliquisse. Divino enim Spiritu afflati, optime intelligebant quanta et quam multa commoda ad christianam societatem pervenire possent, si fideles Matrimonii sanctitatem cognitam haberent et inviolatam servarent; contra vero, ea ignorata vel neglecta, plurimas maximasque calamitates et detrimenta in Ecclesiam importari.

(2). De hoc Sacr., vide Conc. Trid., sess. XXIV, decem capita de reform. Matrim. [CT 9, 968-971].

(3). I Cor. VII, 7.

(4). I Cor. VII, 7; Fulg., ep. 3 ad Probum, c. 9 [PL 65, 329-330].

(5). Ioan. II, 2.

(6). I Cor. VII per totum; Ephes. V, 22; Coloss. III, 15; Rom. VII, 2.

(7). I Petr. II, 2; Damasc., lib. 3 [PG 95, 622-627].

 

NOCIÓN ETIMOLÓGICA

 

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2.–Por qué esta santa cópula se expresa con los nombres de Matrimonio, Unión Conyugal y Nupcias.

NOMBRE. Primeramente, pues, se explicará el origen y la definición de Matrimonio; porque, ostentando muchas veces los vicios apariencia de virtud, es conveniente evitar que los fieles, engañados por un concepto erróneo del Matrimonio, manchen sus almas con torpezas y perversas liviandades; y, para explicar todo esto, debe comenzarse por el significado del nombre.

Llámase Matrimonio, porque (1)[8] la mujer debe casarse principalmente para ser madre, o por ser propio de la madre concebir, parir y criar a los hijos. Se llama también unión conyugal, del verbo latino coniungere, porque la mujer legítima se enlaza con su marido como con un yugo. Asimismo se llama Nupcias, porque, como dice San Ambrosio (2)[9], las doncellas por causa del pudor se cubrían con un velo (3)[10], con lo que parece significarse también que deben obedecer y estar sujetas a sus maridos.

[8]. Aug., lib. 19 contra Faustum, cap. 26 [PL 42, 365].

[9]. Ambr., lib. Abraham, cap. 9 in fine [PL 14, 477].

[10]. Según el Manual Toledano, en España está [estaba] vigente el rito de estar cubiertos con un velo los cónyuges durante parte de la Misa nupcial.

2.–Quapropter sancta illa copula Matrimonii, Coniugii, aut Nuptiarum nominibus exprimatur.

NOMEN. Primum itaque Matrimonii natura et vis explicanda est; nam cum vitia saepe honesti similitudinem gerant, cavere oportet ne fideles, falsa Matrimonii specie decepti, turpitudine et nefariis libidinibus animam commaculent, cuius rei declarandae causa a nominis significatione ordiendum est.

Matrimonium ab eo (1)[8] dicitur quod femina idcirco maxime nubere debet ut mater fiat, vel quia prolem concipere, parere, educare matris munus est. Coniugium quoque a coniungendo appellatur, quod legitima mulier cum viro quasi uno iugo adstringatur. Praeterea Nuptiae, quia, ut inquit (2)[9] sanctus Ambrosius, pudoris gratia puellae se (3)[10] obnuberent: quo etiam declarare videbatur viris obedientes subiectasque esse oportere.

[8]. Aug., lib. 19 contra Faustum, cap. 26 [PL 42, 365].

[9]. Ambr., lib. Abraham, cap. 9 in fine [PL 14, 477].

[10]. Según el Manual Toledano, en España está [estaba] vigente el rito de estar cubiertos con un velo los cónyuges durante parte de la Misa nupcial.

 

ESENCIA DEL MATRIMONIO

 

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4.–En dónde se halla la razón principal del Matrimonio.

Dedúcese de lo dicho que la esencia y razón del Matrimonio consiste en el vínculo. Pues aunque otras definiciones de varones distinguidos parece que atribuyen esto al consentimiento, como cuando dicen que Matrimonio es el consentimiento del varón y de la mujer, esto debe entenderse en el sentido de que el consentimiento es la causa eficiente del Matrimonio, según lo enseñaron los Padres en el Concilio de Florencia, toda vez que la obligación y el vínculo no pueden constituirse sino en virtud del consentimiento y del contrato.

4.–Ubi praecipua vis Matrimoniii consistat.

Ex his igitur patet Matrimonii naturam et rationem in vinculo illo consistere. Nam quod aliae clarissimorum virorum definitiones hoc videntur consensui tribuere, ut, cum dicunt, coniugium esse consensum maris et feminae, hoc ita accipiendum est consensum ipsum Matrimonii causam effectricem esse: quod Patres in Concilio Florentino docuerunt; etenim obligatio et nexus oriri non potest, nisi ex consensu et pactione.

 

NATURALEZA DEL CONSENTIMIENTO

 

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5.–Qué consentimiento se requiere para el Matrimonio y cómo debe expresarse.

Y es sumamente necesario que el consentimiento se expresase con palabras que determinen tiempo presente (1)[13], porque el Matrimonio no es una simple donación, sino un contrato recíproco. Y de aquí resulta que no puede ser bastante el consentimiento de uno sólo para contraer Matrimonio, sino que tiene que ser mutuo de los dos entre sí, y para expresar este mutuo consentimiento de la voluntad es clarísimo que debe hacerse por medio de palabras. Porque si pudiera haber Matrimonio con sólo el consentimiento interno, sin manifestación alguna exterior, es claro que resultaría también que, consintiendo para el Matrimonio dos que estuviesen en puntos muy distantes y diversos, quedarían casados según la ley del Matrimonio verdadero y firme, aun antes de manifestar el uno al otro su voluntad por escrito o por medio de otras personas: lo cual es, sin duda contrario a la razón y a la costumbre y a las leyes de la Santa Iglesia.

[13]. De spons. et matrim., cap. Tuæ fraternitati [CI 2, 670], [1206 01 13/1]; et consentit Mag. ibidem, lit. C [dist. 27, Cap. 3].

5.–Qualis in Matrimonio requiratur consensus, quaque ratione sit declarandus.

Sed illud maxime necessarium est, ut consensus verbis, quae praesens tempus significant (1)[13], exprimatur; neque enim Matrimonium est simplex donatio, sed mutua pactio. Atque ita fit ut consensus alterius tantum ad Matrimonium coniungendum satis esse non possit, sed duorum inter se mutuum esse oporteat; atqui ad declarandum mutuum animi consensum, verbis opus esse perspicuum est. Si enim ex interiori tantum consensu sine externa aliqua significatione, Matrimonium constare posset, illud etiam sequi videretur ut, cum duo, qui disiunctissimis et maxime diversis in locis essent, ad nuptias consentirent, antequam alter alteri voluntatem suam vel litteris vel nuntiis declarasset, veri et stabilis Matrimonii lege coniungerentur; quod tamen a ratione et sanctae Ecclesiae consuetudine et decretis alienum est.

[13]. De spons. et matrim., cap. Tuæ fraternitati [CI 2, 670], [1206 01 13/1]; et consentit Mag. ibidem, lit. C [dist. 27, Cap. 3].

 

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6.–El mutuo consentimiento, expresado con palabras de tiempo futuro, no constituye Matrimonio.

Dícese, pues, con razón que es necesario expresar el consentimiento con palabras que signifiquen tiempo presente (2)[14]; pues las que significan tiempo futuro no constituyen Matrimonio, sino que le prometen. Por otra parte, las cosas que están por venir, es evidente que aún no existen; y es muy lógico que las cosas que carecen de existencia tengan poco o nada de firmeza y estabilidad. Por consiguiente, nadie tiene aún derecho matrimonial sobre una mujer con quien promete se ha de casar, y no cumplió en seguida lo que prometió hacer, aunque está obligado (3)[15] a cumplir su palabra; y si no lo cumple, se hace culpable de infidelidad. Mas el que se une a otro según la ley del Matrimonio, aunque después le pese, no puede mudar ni tener por nulo o por no hecho lo que se realizó. Luego, siendo la obligación del Matrimonio no una mera promesa, sino una transmisión tal de derechos que por ella el marido transmite realmente a su mujer, y a su vez la mujer a su marido, el dominio de su cuerpo, es, por tanto, indispensable que el Matrimonio se contraiga por palabras que expresen tiempo presente, cuya eficacia permanece aun después de haberse pronunciado, y mantiene ligados al varón y a la mujer con vínculo indisoluble.

[14]. De spons. et matrim., cap. Si inter virum [CI 2, 672].

[15]. Esto es, en Derecho canónico. En lo civil, por el Código vigente, art. 43, se dispone que los esponsales de futuro no producen obligación de contraer matrimonio, y que ningún Tribunal admitirá demanda en que se pretenda su cumplimiento.

6.–Mutuus consensus verbis futuri temporis expressus Matrimonium non efficit.

Recte autem dicitur oportere ut consensus verbis exprimatur, quæ præsentis (2)[14] temporis significationem habeant; nam quæ futurum tempus indicant, Matrimonium non coniungunt, sed spondent. Deinde quae futura sunt, nondum esse perspicuum est; quæ vero non sunt, parum vel nihil firmi aut stabilis habere existimandum est. Quare nondum connubii ius in eam mulierem quisquam habet, quam se in Matrimonium ducturum esse pollicetur, neque statim ab eo impletum est quod se facturum promisit, tametsi fidem præstare (3)[15] debet; quod si non faciat, violatæ fidei reus esse convincitur. At vero qui Matrimonii foedere alteri iungitur, quamvis postea poeniteat, tamen, quod factum est, mutare irritumve et infectum reddere non potest. Cum itaque coniugii obligatio nuda promissio non sit, sed eiusmodi abalienatio qua reipsa vir mulieri, et vicissim mulier viro corporis sui potestatem tradit, idcirco necesse est verbis, quae praesens tempus designant, Matrimonium contrahi, quorum verborum vis, etiam postquam enuntiata sunt, permanent: virumque et uxorem indissolubili vinculo constrictos tenet.

[14]. De spons. et matrim., cap. Si inter virum [CI 2, 672].

[15]. Esto es, en Derecho canónico. En lo civil, por el Código vigente, art. 43, se dispone que los esponsales de futuro no producen obligación de contraer matrimonio, y que ningún Tribunal admitirá demanda en que se pretenda su cumplimiento.

 

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7.–Si por vergüenza o por otro impedimento no se expresa con palabras el consentimiento, las señas y los signos sustituyen a las palabras.

Empero, en lugar de las palabras, pueden bastar para el Matrimonio, ya un movimiento de cabeza y los signos que indican claramente el consentimiento interior, ya también el mismo silencio, cuando la doncella no contesta por vergüenza, y hablan por ella sus padres.

7.–Si pudore aut alio impedimento consensus verbis non exprimatur, nutus et signa verborum locum habent

Sed verborum loco tum nutus et signa, quae intimum consensum aperte indicent, satis ad Matrimonium esse possunt, tum ipsa etiam taciturnitas, cum puella propter verecundiam non respondet, sed pro ea parentes loquuntur.

 

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8.–No se requiere el concúbito para el verdadero Matrimonio.

Según esto, enseñarán los párrocos a sus feligreses que la esencia y virtud del Matrimonio consisten en el vínculo y la obligación, y que, para que haya verdadero Matrimonio, fuera del consentimiento, expresado según queda dicho, no se requiere necesariamente el coito. Porque también es bien manifiesto que nuestros primeros padres estuvieron unidos con verdadero Matrimonio antes del pecado (1)[16], en cuyo tiempo no hubo entre ellos cópula carnal, según afirman los Santos Padres (2)[17]. Por lo que dicen éstos que el Matrimonio no se constituye por la cópula carnal, sino por el consentimiento, y esto vemos que también lo cita San Ambrosio en el libro (3)[18] sobre las Vírgenes.

[16]. Gen. II, 25, et IV, 1.

[17]. Hier., adv. Iovin., I, 4, 16 [PL 23, 225, 246]; Aug. De gen. ad litt. IX, 3 [PL 34, 395]; De civit. Dei, XIV, 26 [PL 41, 434].

[18]. Ambr., De inst. Virg., VI, 1 [PL 16, 331].

8.–Ad verum Matrimonium concubitus non requiritur.

Ex iis igitur parochi fidelibus tradent Matrimonii naturam et vim in vinculo et obligatione sitam esse ac praeter consensum eo quo dictum est modo expressum, ut verum Matrimonium existat concubitum necessario non requiri. Nam et primos parentes (1)[16] ante peccatum, quo tempore nulla inter eos carnis copula intercesserat, ut Patres (2)[17] testantur, vero Matrimonio iunctos fuisse plane constat. Quare a Sanctis Patribus dictum est Matrimonium non concubitu, sed consensu existere; quod etiam a sancto Ambrosio in libro de Virginibus (3)[18] repetitum legimus.

[16]. Gen. II, 25, et IV, 1.

[17]. Hier., adv. Iovin., I, 4, 16 [PL 23, 225, 246]; Aug. De gen. ad litt. IX, 3 [PL 34, 395]; De civit. Dei, XIV, 26 [PL 41,434].

[18]. Ambr., De inst. Virg., VI, 1 [PL 16, 331].

 

EL MATRIMONIO COMO CONTRATO NATURAL

 

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9.–De cuántas maneras se puede considerar el Matrimonio.

Ahora bien, explicado lo que antecede se enseñará que el Matrimonio tiene doble aspecto (4)[19]. Porque debe considerarse o como unión natural (pues el enlace conyugal no fue inventado por los hombres, sino por la naturaleza), o como sacramento, cuya virtud supera la condición de las cosas naturales. Y, perfeccionando la gracia a la naturaleza (porque no se formó primero5[20] lo que es espiritual, sino lo que es cuerpo animal, y después lo que es espiritual), pide el orden de las cosas que se trate primero del Matrimonio, en cuanto se funda en la naturaleza y es un deber de ésta; y después se explicará lo que es propio de él, en cuanto es sacramento.

[19]. Matrimonium est a natura, ff. de Iustitia et iure, lib. 1.

[20]. I Cor. XV, 46.

9.–Quotuplex sit Matrimonii consideratio

Iam veto hisce explicatis, illud docendum erit Matrimonium (4)[19] duplicem rationem habere. Nam, vel ut naturalis coniunctio (coniugium enim non ab hominibus inventum, sed a natura), vel ut Sacramentum, cuius vis naturalium rerum conditionem superat, considerandum est. Ac quoniam gratia naturam perficit (neque prius5[20] quod spirituale est, sed quod animale, deinde quod spirituale), rei ordo postulat ut de Matrimonio, ut natura constat et ad naturae officium pertinet, prius agendum sit; tum vero quae illi, ut Sacramentum est, conveniunt, explananda erunt.

[19]. Matrimonium est a natura, ff. de Iustitia et iure, lib. 1.

[20]. I Cor. XV, 46.

 

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10.–Quién instituyó el Matrimonio, en cuanto es un deber de la naturaleza.

EL MATRIMONIO COMO DEBER NATURAL.–Se enseñará, pues, a los fieles en primer lugar que el Matrimonio fue instituido por Dios. Porque léese en el Génesis (1)[21]: Criólos varón y hembra, y los bendijo Dios, diciendo: creced y multiplicaos; y (2)[22]: No es bueno que el hombre esté solo: hagámosle una ayuda semejante a él; y poco después (3)[23]: Mas no existía para Adán ayuda semejante a él. Por tanto, hizo Dios nuestro Señor caer sobre Adán un profundo sueño, y, estando durmiendo, le quitó una de sus costillas y llenó de carne aquel vacío. Y formó el Señor de la costilla, que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán. Y exclamó Adán: Esto es hueso de mis huesos, y carne de mi carne: se llamará, pues, hembra4[24], porque del hombre ha sido sacada. Por cuya causa dejará el hombre a su padre y a su madre, y estará unido a su mujer; y los dos vendrán a ser una sola carne. Todo lo cual demuestra que el Matrimonio fue instituido por Dios, según lo declaró el mismo Señor según San Mateo (5)[25].

[21]. Gén. I, 27 et 28.

[22]. Gén. II, 18.

[23]. Gén. II, 20 at 24.

[24]. Generalmente se traduce virago por varona, pero es más propio hembra, que viene de homo, y así lo traduce el autor de la Biblia de Torres Amat.

[25]. Math. XIX, 6.

10.–Quis Matrimonii, ut officium naturae significat, sit auctor.

MATRIMONIUM UT OFFICIUM NATURAE.–In primis itaque docendi sunt fideles Matrimonium a Deo institutum esse. Scriptum est enim in Genesi (1)[21]: Masculum et feminam creavit eos, benedixitque illis Deus, et ait: Crescite, et multiplicamini; et (2)[22]: Non est bonum hominem esse solum, faciamus ei adiutorium simile sibi; ac paulo post (3)[23]: Adæ vero non inveniebatur adiutur similis eius. Immisit ergo Dominus Deus soporem in Adam, cumque obdormisset, tulit unam de costis eius, et replevit carnem pro ea. Et aedificavit Dominus Deus costam quam tulerat de Adam, in mulierem, et adduxit eam ad Adam. Dixitque Adam: Hoc nunc os de ossibus meis, et caro de carne mea, hoec vocabitur4[24] virago, quoniam de viro sumpta est. Quamobrem relinquet homo patrem suum et matrem, et adhaerebit uxori suae, et erunt duo in carne una. Quæ, ipso Domino auctore (5)[25] apud sanctum Mathaeum, ostendunt Matrimonium divinitus institutum esse.

[21]. Gén. I, 27 et 28.

[22]. Gén. II, 18.

[23]. Gén. II, 20 at 24.

[24]. Generalmente se traduce virago por varona, pero es más propio hembra, que viene de homo, y así lo traduce el autor de la Biblia de Torres Amat.

[25]. Math. XIX, 6.

 

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11.–No puede disolverse el Matrimonio, considerado como un deber natural y mucho menos como Sacramento.

No solamente instituyó Dios el Matrimonio, sino que, como declara (6)[26] el Santo Concilio de Trento, le puso además un lazo perpetuo e indisoluble, puesto que dijo el Salvador (7)[27]: Lo que Dios ha unido, no lo desuna el hombre. Pues por más que es propio del Matrimonio, en cuanto es deber natural, no poder disolverse, sucede esto aun en mayor grado en cuanto es sacramento. Por cuya razón adquiere también suma perfección en todo lo que es propio de él por ley natural; repugna, en fin, al cargo de educar a los hijos y a los demás bienes del Matrimonio que sea disoluble su vínculo.

[26]. Conc. Trid., sess. XXIV init., et can. 5 et 7 [1563 11 11a/1, 1563 11 11b/5, 1563 11 11b/7]; et cap. Fraternitatis, 35, q. 10 [C H, 1286-1287]; et cap. Debitum, de bigamis et de coniug. lepros. inprinc. [1206 08 28/1 y 1181 0? 0?g/1].

[27]. Matth. XIX, 6.

11.–Matrimonium, ut naturae officium consideratum, et maxime ut Sacramentum, dissolvi non potest.

Neque vero Deus Matrimonium tantummodo instituit, verum, ut sancta Tridentina Synodus (6)[26] declarat, perpetuum etiam et indissolubilem nodum ei addidit, siquidem Salvator ait (7)[27]: Quod Deus coniunxit, homo non separet. Quamvis enim Matrimonio, quantenus naturae est officium, conveniat ut dissolvi non possit; tamen id maxime fit quatenus est Sacramentum. Qua ex re etiam in omnibus, quae naturæ lege eius propria sunt, summam perfectionem consequitur; tamen et prolis educandæ studio et aliis Matrimonii bonis repugnat ut eius vinculum dissolubile sit.

[26]. Conc. Trid., sess. XXIV init., et can. 5 et 7 [1563 11 11a/1, 1563 11 11b/5, 1563 11 11b/7]; et cap. Fraternitatis, 35, q. 10 [C H, 1286-1287]; et cap. Debitum, de bigamis et de coniug. lepros. inprinc. [1206 08 28/1 y 1181 0? 0?g/1].

[27]. Matth. XIX, 6.

 

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12.–No se ha impuesto a todos los hombres la obligación de contraerle.

Estas palabras del Señor (1)[28]: Creced y multiplicaos, tienen por objeto declarar por qué causa se instituyó el Matrimonio, pero no el imponer obligación a todos y cada uno de los hombres. Pues ahora, propagado ya el género humano, no tan sólo ley alguna obliga a nadie a casarse, sino que, por el contrario (2)[29]. se recomienda con sumo cuidado la virginidad, y en las Sagradas Letras se aconseja a todos, por ser más excelente que el estado matrimonial, y contener en sí mayor perfección y santidad. Así, en efecto, nos lo enseñó nuestro Dios y Salvador (3)[30]: El que pueda ser capaz de eso, séalo; y el Apóstol añade (4)[31]: En orden a las vírgenes, yo no tengo precepto del Señor; doy sí, consejo, como quien ha conseguido del Señor la misericordia de ser fiel ministro suyo.

[28]. Gen. I, 28.

[29]. Conc. Trid., sess. XXIV de Matr., cap. 9 et 10 [CT 9, 971].

[30]. Matth. XIX, 12.

[31]. I Cor. VII, 25.

12.–Omnibus hominibus lex contrahendi non est imposita.

Quod vero a Domino dictum est (1)[28], Crescite, et multiplicamini, id eo spectat ut cuius rei causa Matrimonium institutum erat, declaret; non ut singulis hominibus necessitatem imponat. Nunc enim aucto iam humano genere, non solum ulla lex uxorem ducere aliquem non cogit, sed potius (2)[29] virginitas summopere commendatur, et unicuique in Sacris Litteris suadetur, ut quae Matrimonii statu praestantior sit, maioremque in se perfectionem et sanctitatem contineat. Dominus enim Salvator noster ita docuit (3)[30]: Qui potest capere, capiat; et Apostolus (4)[31] ait: De virginibus praeceptum Domini non babeo, consilium autem do, tamquam misericordiam consecutus a Domino ut sim fidelis.

[28]. Gen. I, 28.

[29]. Conc. Trid., sess. XXIV de Matr., cap. 9 et 10 [CT 9, 971].

[30]. Matth. XIX, 12.

[31]. I Cor. VII, 25.

 

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13.–Por qué deben casarse el hombre y la mujer.

Pero conviene explicar por qué razones deben casarse el hombre y la mujer. Es la primera esta misma unión de los dos sexos apetecida por natural instinto, formada con la esperanza de socorrerse mutuamente, para poder, ayudado el uno con el auxilio del otro, llevar más suavemente las molestias de la vida, y sufrir las debilidades de la vejez.

La segunda es el deseo de tener hijos, no tanto por dejar herederos de sus honores (5)[32] y riquezas, cuanto por criarlos fieles a la fe y a la religión verdadera. Y se ve bien claro por las Sagradas Letras que esto es lo que se proponían principalmente aquellos Santos Patriarcas cuando se casaban. Y así, al enseñarle un ángel a Tobías de qué modo podría rechazar las acometidas del demonio, le dijo (6)[33]: Yo te enseñaré quiénes son aquéllos sobre los cuales tiene potestad el demonio. Son aquéllos precisamente que abrazan con tal disposición el Matrimonio, que apartan de sí y de su mente a Dios, y se entregan a su pasión como el caballo y el mulo que carecen de inteligencia (Psalm XXXI, 9): sobre éstos tiene poder el demonio. Después añadió (1)[34]: Te unirás a la doncella con temor del Señor, llevado más bien del deseo de tener hijos que de la concupiscencia, a fin de conseguir en los hijos la bendición como en el linaje de Abrahán. Y ésta fue la única causa por la que (2)[35] instituyó Dios el Matrimonio al principio del mundo; de donde se deduce que es gravísimo el pecado de los que, unidos en matrimonio, o impiden la concepción o promueven el aborto por medio de medicinas, porque esto debe considerarse una conspiración desnaturalizada de homicidas.

[32]. Se ha traducido bonorum por honores, porque bienes y riquezas aquí son sinónimos, y parece que en el texto primitivo debió leerse honorum.

[33]. Tob. VI, 16 et 17.

[34]. Tob. VI, 22.

[35]. Gen. I, 28.

13.–Vir et mulier coniungi cur debeant.

Sed quibus de causis vir et mulier coniungi debeant explicandum est. Prima igitur est haec ipsa diversi sexus naturae instinctu expetita societas, mutui auxilii spe conciliata, ut alter alterius ope adiutus vitae incommoda facilius ferre et senectutis imbecillitatem sustentare queat.

Altera est procreationis appetitus, non tam quidem ob eam rem, ut bonorum (5)[32] et divitiarum heredes relinquantur, quam ut veræ fidei et religionis cultores educentur. Quod quidem maxime sanctis illis Patriarchis, cum uxores ducerent, propositum fuisse ex Sacris Litteris satis apparet. Quare angelus, cum Tobiam admoneret quo pacto mali dæmonis vim posset repellere (6)[33]: Ostendam, inquit, tibi qui sunt quibus prævalere potest daemomium. Hi namque, qui coniugium ita suscipiunt ut Deum a se et a sua mente excludant, et suae libidini ita vacent (Psalm XXXI, 9), sicut equus et mulus, quibus non est intellectus: habet potestatem daemonium super eos. Deinde subiecit (1)[34]: Accipies virginem cum timore Domini, amore filiorum magis quam libidine ductus, ut in semine Abrahae benedictionem in filiis consequaris. Atque una hæc etiam causa fuit cur (2)[35] Deus ab initio Matrimonium instituerit. Quare fit ut illorum sit scelus gravissimum, qui Matrimonio iuncti, medicamentis vel conceptum impediunt, vel partum abigunt. Hæc enim homicidarum impia conspiratio existimanda est.

[32]. Se ha traducido bonorum por honores, porque bienes y riquezas aquí son sinónimos, y parece que en el texto primitivo debió leerse honorum.

[33]. Tob. VI, 16 et 17.

[34]. Tob. VI, 22.

[35]. Gen. I, 28.

 

1566 09 25 0014

14.–Por qué se instituyó el Matrimonio después del primer pecado.

La tercera razón es la que se agregó a las anteriores después de la caída de nuestros primeros padres (3)[36], cuando, por haber perdido la inocencia con que fue creado el hombre, las pasiones comenzaron a rebelarse contra la recta razón; es a saber: para que, quien esté persuadido de su flaqueza y no quiera resistir las acometidas de la sensualidad, recurra al auxilio del Matrimonio para evitar los pecados deshonestos. Acerca de esto, se expresa así el Apóstol (4)[37]: Para evitar la fornicación, viva cada uno con su mujer y cada una con su marido, y pasados dos versículos (5)[38], después de haber dicho que algunas veces deben abstenerse del uso del Matrimonio por causa de la oración, añade (6)[39]: Y después volved a lo mismo (esto es, a cohabitar), no sea que os tiente Satanás por vuestra incontinencia.

Tales son, pues, las causas de las cuales debe proponerse alguna todo el que desee contraer Matrimonio piadosa y santamente, como corresponde a los hijos de las personas cristianas.

Pero si a estas causas se añaden otras, que induzcan (7)[40] a los hombres a casarse y a preferir una mujer a otra al hacer la elección de esposa, tales como el deseo de dejar heredero, las riquezas, la belleza, la nobleza de linaje o la igualdad de costumbres, las causas de esta especie no se han de reprobar ciertamente, porque no repugnan a la santidad del Matrimonio. Pues en las Sagradas Letras no se reprende al patriarca Jacob (1)[41] haber preferido a Raquel antes que a Lia, prendado de su hermosura. Tal es lo que se ha de enseñar acerca del Matrimonio, en cuanto es unión natural.

[36]. Aug., lib. XIV de Civ. Dei, cap. 15. 16 et 7 [PL 41, 422-426]. Damasc., lib. IV de Orthod. fide, cap. 25 [cap. 24: PG 94, 1206-1211].

[37]. I Cor. VII, 2.

[38]. Literal: poco después.

[39]. I Cor. VII, 5.

[40]. Literal: por las que dejándose inducir los hombres, se casen, etc.

[41]. Gen. XXIX, 17.

14.–Post peccatum cur Matrimonium institutum fuerit.

Tertia est quae post primi parentis lapsum (3)[36] ad alias causas accessit, cum propter iustitiae in qua homo conditus erat, amissionem, appetitus rectae rationi repugnare coepit; ut scilicet, qui sibi suæ imbe cillitatis conscius est, nec carnis pugnam vult ferre, Matrimonii re medio ad vitanda libidinis peccata utatur. De quo ita Apostolus scribit (4)[37]: Propter fornicationem unusquisque suam uxorem habeat et unaquaeque suum virum habeat; ac (5)[38] paulo post, cum docuisset in terdum orationis causa a Matrimonii debito abstinendum esse, subiecit (6)[39]: Et iterum revertimini in idipsum, ne tentet vos Satanas propter incontinentiam vestram.

Hae igitur sunt causae, quarum aliquam sibi proponere quisque debet, qui pie et religiose, ut sanctorum filios decet, nuptias velit contrahere.

Quod si ad eas causas aliæ etiam accedant, quibus hominis (7)[40] inducti Matrimonium ineant, atque in habendo uxoris delectu hanc illi praeponant, ut heredis relinquendi desiderium, divitiæ, forma, generis splendor, morum similitudo: huiusmodi sane rationes damnandae non sunt, cum Matrimonii sanctitati non repugnent. Neque enim in Sacris Litteris (1)[41] Iacob patriarcha reprehenditur, quod Rachelem, eius pulchritudine illectus, Liae praetulerit. Haec de Matrimonio, ut naturalis coniunctio est, docenda erunt.

[36]. Aug., lib. XIV de Civ. Dei, cap. 15. 16 et 7 [PL 41, 422-426]. Damasc., lib. IV de Orthod. fide, cap. 25 [cap. 24: PG 94, 1206-1211].

[37]. I Cor. VII, 2.

[38]. Literal: poco después.

[39]. I Cor. VII, 5.

[40]. Literal: por las que dejándose inducir los hombres, se casen, etc.

[41]. Gen. XXIX, 17.

 

EL MATRIMONIO COMO SACRAMENTO

 

1566 09 25 0015

15.–Por qué elevó Jesucristo el Matrimonio a la dignidad de sacramento2[42].

EL MATRIMONIO COMO SACRAMENTO.–Mas, en cuanto es sacramento, convendrá explicar que es su condición más excelente y se refiere a un fin absolutamente más elevado. Porque así como el Matrimonio, en cuanto es unión natural (3)[43], fue instituido desde el principio para propagar el género humano, así también se le dio después la dignidad de sacramento, para que se engendrase y educase el pueblo en el culto y la religión del verdadero Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Pues queriendo Cristo nuestro Señor dar una señal cierta de la estrechísima unión que hay entre Él y la Iglesia y de su inmenso amor para con nosotros, significó la divinidad de tan gran misterio principalmente por medio de esta santa unión del hombre y de la mujer. Y puede comprenderse que esto se hizo así muy propiamente, puesto que de todas las obligaciones humanas, ninguna estrecha más entre sí a los hombres que el vínculo matrimonial; y el marido y la mujer se hallan obligados entre sí por un amor y afecto extraordinarios. Y por esto se ve que con frecuencia nos proponen a nuestra consideración las Sagradas Letras la unión de Cristo con su Iglesia (4)[44] por medio de la semejanza de las bodas.

[42]. Literal: por qué Dios engrandeció con la dignidad de Sacramento, etc.

[43]. Thom., Supplem., q. 42, art. 3.

[44]. Matth. XXII, 2, et XXV, 10; Apoc. XIX, 7.

15.–Cur Matrimonium Sacramenti dignitate per Christum sit auctum2[42].

MATRIMONIUM UT SACRAMENTUM.–Ut autem Sacramentum est, explicare oportebit eius naturam multo praestantiorem esse et omnino ad altiorem finem referri. Quemadmodum enim Matrimonium (3)[43], ut naturalis coniunctio, ad propagandum humanum genus ab initio institutum est; ita deinde, ut populus ad veri Dei et Salvatoris nostri Christi cultum et religionem procrearetur atque educaretur, Sacramenti dignitas illi tributa est. Cum enim Christus Dominus vellet arctissimae illius necessitudinis, quæ Ei cum Ecclesia intercedit, suaeque erga nos immensae charitatis certum aliquod signum dare, tanti mysterii divinitatem hac potissimum maris et feminae sancta coniunctione declaravit. Quod quidem aptissime factum esse ex eo intelligi potest, quod ex omnibus humanis necessitatibus, nulla inter se homines magis quam Matrimonii vinculum constringit; maximaque inter se vir et uxor charitate et benevolentia devincti sunt. Atque idcirco fit ut frequenter Sacrae Litterae nuptiarum similitudine (4)[44] divinam hanc Christi et Ecclesiae copulationem nobis ante oculos proponant.

[43]. Thom., Supplem., q. 42, art. 3.

[44]. Matth. XXII, 2, et XXV, 10; Apoc. XIX, 7.

 

1566 09 25 0016

16.–Que el Matrimonio es verdadero sacramento de la Ley evangélica.

Por otra parte, la Iglesia, apoyada en la autoridad de San Pablo, ha tenido siempre por cosa cierta y fuera de duda que el Matrimonio es sacramento, pues así escribe a los de Éfeso (1)[45]: Los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. Quien ama a su mujer, a sí mismo se ama. Nadie ciertamente aborreció jamás a su propia carne: antes bien la sustenta y cuida, así como también Cristo a su Iglesia, porque nosotros somos de su cuerpo, formados de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y vivirán los dos en una sola carne. Éste es gran Sacramento, mas yo lo digo con respecto a Cristo y a la Iglesia. Así, pues, estas palabras: Éste es gran Sacramento, nadie debe de dudar que necesariamente se refieren al Matrimonio; porque, a la verdad, la unión del varón y de la mujer, que Dios instituyó, es un sacramento, esto es, un signo sagrado del vínculo santísimo con que Cristo, Señor nuestro, está unido con su Iglesia.

[45]. Ephes. V, 28 ad 32; Petr. Dam., serm. 1 De Dedic. Eccl. [PL 144, 902]; Aug., de fide et oper., c. 7 [PL 40, 203]; lib. I de nup. et concup., c. 10 et 11 [PL 44, 419-421]; Ambr., in cap. V. epist. ad Ephesios [PL 17, 420]; Tertul., in lib. de Monog. [PL 2, 979-1004].

16.–Quomodo Matrimonium sit verum evangelicae Legis Sacramentum.

Iam vero Matrimonium sacramentum esse Ecclesia Apostoli auctoritate confirmata, certum et exploratum semper habuit; ita enim ad Ephesios scribit (1)[45]: Viri debent diligere uxores suas, ut corpora sua. Qui suam uxoren diligit, seipsum diligit. Nemo enim unquam carnem suam odio habuit: sed nutrit et fovet eam, sicut et Christus Ecclesiam; quia membra sumus corporis eius, de carne eius et de ossibus eius. Propter hoc relinquet homo patrem et matrem suam, et adhaerebit uxori suae, et erunt duo in carne una. Sacramentum hoc magnum est: ego autem dico in Christo et in Ecclesia. Nam quod inquit: Sacramentum hoc magnum est, nemini dubium esse debet ad Matrimonium referendum esse, quod scilicet viri et mulieris coniunctio, cuius Deus auctor est, sanctissimi illius vinculi, quo Christus Dominus cum Ecclesia coniungitur, Sacramentum, id est, sacrum signum sit.

[45]. Ephes. V, 28 ad 32; Petr. Dam., serm. 1 De Dedic. Eccl. [PL 144, 902]; Aug., de fide et oper., c. 7 [PL 40, 203]; lib. I de nup. et concup., c. 10 et 11 [PL 44, 419-421]; Ambr., in cap. V. epist. ad Ephesios [PL 17, 420]; Tertul., in lib. de Monog. [PL 2, 979-1004].

 

1566 09 25 0017

17.–Demuéstrase por el texto de San Pablo que el Matrimonio es sacramento.

Los antiguos Santos Padres, que interpretaron este pasaje, prueban que éste es el verdadero y propio sentido de las referidas palabras y lo mismo dijo (2)[46] el Santo Concilio de Trento. Pues es evidente que el Apóstol compara al varón a Cristo y a la mujer a la Iglesia; que el varón es cabeza de la mujer, como Cristo lo es de la Iglesia, y que de este modo resulta que el varón debe amar a su mujer, y a su vez la mujer debe amar y respetar a su marido. Porque Cristo amó a la Iglesia3[47] y se sacrificó por ella: y, por otra parte, según enseña el mismo Apóstol (4)[48], la Iglesia está sujeta a Cristo. Y que asimismo por este Sacramento se significa y da la gracia, en lo cual se muestra principalmente la razón de sacramento, lo indican estas palabras del Concilio (5)[49]: El mismo Cristo, autor y perfeccionador de los Santos Sacramentos, nos mereció con su pasión la gracia, que da perfección al amor natural, confirma su indisoluble unión y santifica a los cónyuges. En su consecuencia, se enseñará que por virtud de este sacramento se consigue que el varón y la mujer, unidos con el vínculo del recíproco amor, se satisfaga el uno con el cariño del otro y no busque amores ilícitos y concubinatos, sino que (1)[50] en todos sea honesto el Matrimonio e inmaculado el lecho conyugal

[46]. Conc. Trid., sess. XXIV, De Matr. in proem. [1563 11 11a/3].

[47]. Ephes. V, 25.

[48]. Ibidem, vers. 24.

[49]. Conc. Trid., ibidem.

[50]. Hebr. XIII, 4.

17.–Quomodo Matrimonium Sacramentum esse ex Pauli verbis convincatur.

Atque hanc esse eorum verborum veram et propriam sententiam veteres Sancti Patres, qui eum locum interpretati sunt, ostendunt, idemque sancta Tridentina Synodus (2)[46] explicavit. Constat ergo virum Christo, uxorem Ecclesiae ab Apostolo comparari; virum esse caput mulieris, ut est Christus Ecclesiae; eaque ratione fieri ut vir uxoren diligere, et vicissim uxor virum amare et colere debeat (3)[47]: Christus enim dilexit Ecclesiam, et pro ea semetipsum tradidit: rursus vero, ut idem Apostolus docet (4)[48], Ecclesia subiecta est Christo. Sed gratiam quoque hoc Sacramento significari et tribui, in quo maxime Sacramenti ratio inest, ea Synodi verba (5)[49] declarant: Gratiam vero quæ naturalem illum amorem perficeret, et indissolubilem unitatem confirmaret, coniugesque sanctificaret, ipse Christus, venerabilium Sacramentorum institutor atque perfector, sua nobis passione promeruit. Quare docendum est huius Sacramenti gratia effici, ut vir et uxor mutuæ charitatis vinculo coniuncti, alter in alterius benevolentia conquiescat, alienosque et illicitos amores et concubitus non quaerat; sed in omnibus sit (1)[50] honorabile connubium ti thorus immaculatus.

[46]. Conc. Trid., sess. XXIV, De Matr. in proem. [1563 11 11a/3].

[47]. Ephes. V, 25.

[48]. Ibidem, vers. 24.

[49]. Conc. Trid., ibidem.

[50]. Hebr. XIII, 4.

 

1566 09 25 0018

18.–Cuánto se diferencia el Matrimonio del Evangelio del de la Ley natural o de Moisés.

Y cuán superior es el sacramento del Matrimonio a los matrimonios que solían celebrarse antes o después de la Ley de Moisés, se puede deducir de esto: que si bien los gentiles creían haber en el Matrimonio algo divino, y que por esta razón juzgaban que eran contrarios a la Ley natural los concúbitos libres, y que asimismo debían castigarse los estupros, adulterios y demás especies de liviandad, sin embargo, sus bodas (2)[51] carecían totalmente de la virtud sacramental.

Los judíos ciertamente solían guardar con la mayor religiosidad sus leyes acerca de las bodas; y no admite duda que sus matrimonios contenían mayor santidad. Porque habiendo recibido la promesa de que llegaría un tiempo en que (3)[52] todas las naciones serían benditas en un descendiente de Abrahán, con razón se consideraba ser para ellos un deber de suma religión tener hijos y propagar el linaje del pueblo escogido, de donde había de nacer Cristo, Señor y Salvador nuestro, respecto a la naturaleza humana; pero igualmente aquellos matrimonios carecieron de la verdadera razón de sacramento.

[51]. Cap. Quanto, tit. De divortio [1199 05 01/1-2].

[52]. Gen. XII, 3; XVIII, 18; XXII, 18.

18.–Quantum Matrimonium Evangelii a Legis naturae vel Moysis matrimonio differat.

Sed quantum Matrimonii sacramentum iis matrimoniis praestet, quae ante vel post legem iniri solebant, ex eo licet cognoscere, quod etsi gentes Matrimonio divini aliquid inesse arbitrabantur, atque ob eam rem vagos concubitus a naturae lege alienos esse, itemque stupra, adulteria et alia libidinis genera vindicanda esse iudicabant; tamen eorum connubia nullam prorsus Sacramenti vim (2)[51] habuerunt.

Apud Iudæos vero religiosius omnino nuptiarum leges servari consueverant; neque dubitandum quin corum matrimonia maiori sanctitate prædita essent. Cum enim promissionem accepissent fore aliquando (3)[52] ut omnes gentes in semine Abrahæ benedicerentur, magnae apud cos pietatis officium merito esse videbatur filios procreare, electi populi sobolem, ex qua Christus Dominus Salvator noster, quod ad humanam naturam attinet, ortum habiturus esset, propagare. Sed illae quoque coniunctiones vera Sacramenti ratione caruerunt.

[51]. Cap. Quanto, tit. De divortio [1199 05 01/1-2].

[52]. Gen. XII, 3; XVIII, 18; XXII, 18.

 

1566 09 25 0019

19.–Ni en la Ley natural después del pecado ni en la ley de Moisés, conservó el Matrimonio la dignidad de su origen, que tuvo de Dios.

Añádese a lo dicho, que ya se considere la Ley natural después del pecado, ya la Ley de Moisés, notamos a simple vista que el Matrimonio había decaído de la grandeza y honestidad de su primer origen. Porque, estando vigente la Ley natural (4)[53], vemos que hubo muchos de entre los antiguos patriarcas que tuvieron a un mismo tiempo varias mujeres. Y después, en la Ley de Moisés (1)[54], haciendo una escritura de repudio se permitía, habiendo algún motivo, divorciarse de su mujer: cuyas dos cosas (2)[55] fueron abolidas por la Ley evangélica, y restablecido el Matrimonio a su primitivo estado.

Y respecto a que la poligamia repugna a la naturaleza del Matrimonio (bien que no se debe acusar a algunos de los antiguos patriarcas, puesto que no tomaron varias mujeres sin la divina complacencia), Cristo nuestro Señor nos lo enseñó por estas palabras (3)[56]: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá con su mujer, y serán dos en una sola carne; y luego añadió: Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por cuyas palabras declaró que de tal modo instituyó Dios el Matrimonio, que se circunscribiese a la unión solamente de dos, no de más. Y esto lo enseñó también muy claramente en otro lugar, diciendo (4)[57]: Cualquiera que despidiese a su mujer y se casase con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer abandona a su marido y se casa con otro, comete adulterio. Porque si fuese lícito al hombre tener muchas mujeres, parece que no habría absolutamente razón alguna para acusarle de reo de adulterio por haberse casado con otra, además de la mujer que tenía en casa, mas que por haberse unido a otra, repudiando a la primera. Y por esta razón vemos que sucede que si un infiel se casa con varias mujeres, según el uso y costumbre de su nación, si se convierte a la Religión verdadera, le manda la Iglesia (5)[58] dejar todas las demás mujeres, y tener por propia y legítima mujer solamente la primera.

[53]. Gen. IV, 19; XXII, 20 ad 24; XXIX, 22.

[54]. Deut. XXIV, 1.

[55]. Matth. XIX, 9; Conc. Trid., sess. XXIV de Matr., can. 2 [1563 11 11b/2]; et habetur cap. Gaudemus, de Divort [1199 05 01/2].

[56]. Matth. XIX, 5 et 6.

[57]. Matth. XIX, 9; Marc. X, 11, Luc. XVI, 18.

[58]. Vide cap. Gaudemus, de Divort. [1199 05 01/1-2].

19.–Matrimonium in lege naturae post peccatum, aut in lege Moysis, originis suae, quam ex Deo habuit, decorem non retinuit.

Huc accedit quod, sive naturae post peccatum, sive Moysis legem spectemus, facile animadvertimus Matrimonium a primi ortus sui decore et honestate decidisse. Dum enim naturæ lex vigebat (4)[53], multos ex antiquis Patribus fuisse comperimus qui plures simul uxores ducerent. Deinde vero in lege Moysis, dato repudii libello permissum erat (1)[54], si causa fuisset, divortium cum uxore facere: quorum utrumque (2)[55] ab Evangelica lege sublatum, Matrimoniumque in pristinum statum restitutum est.

Nam quod polygamia a Matrimonii natura aliena esset (etsi aliqui ex Patribus priscis accusandi non sunt, quod non sine Dei indulgentia plures uxores ducerent), Christus Dominus ostendit illis verbis (3)[56]: Propter hoc dimittet homo patrem, et matrem, et adhaerebit uxori suae, et erunt duo in carne una: et deinde subiungit: Itaque iam non sunt duo, sed una caro. Quibus verbis planum fecit Matrimonium ita a Deo institutum esse, ut duorum tantum, non plurium coniunctione definiretur. Quod etiam alibi apertissime docuit, ait enim (4)[57]: Quicumque dimiserit uxorem suam, et aliam duxerit, adulterium committit super eam; et si uxor dimiserit virum suum, et alii nupserit, moechatur. Nam si viro liceret plures uxores ducere, nulla omnino causa esse videretur cur magis adulterii reus esse dicendus esset, quod praeter eam uxorem, quam domi haberet, aliam duceret, quam quod, priore dimissa, cum alia coniungeretur. Atque ob eam rem fieri intelligimus, ut si infidelis quispiam gentis suae more et consuetudine plures uxores duxisset, cum ad veram religionem conversus fuerit, iubeat eum Ecclesia (5)[58] ceteras omnes relinquere, ac priorem tantum iustae et legitimae uxoris loco habere.

[53]. Gen. IV, 19; XXII, 20 ad 24; XXIX, 22.

[54]. Deut. XXIV, 1.

[55]. Matth. XIX, 9; Conc. Trid., sess. XXIV de Matr., can. 2 [1563 11 11b/2]; et habetur cap. Gaudemus, de Divort [1199 05 01/2].

[56]. Matth. XIX, 5 et 6.

[57]. Matth. XIX, 9; Marc. X, 11, Luc. XVI, 18.

[58]. Vide cap. Gaudemus, de Divort. [1199 05 01/1-2].

 

1566 09 25 0020

20.–El vínculo matrimonial no puede disolverse por el divorcio.

Por el mismo testimonio de Cristo, Señor nuestro, se prueba fácilmente que por ningún divorcio puede disolverse el vínculo matrimonial. Porque si por la escritura (o sentencia) de divorcio estuviese libre la mujer del lazo conyugal, podría lícitamente casarse con otro hombre sin pecado alguno de adulterio. Y el Señor dice clara y terminantemente (1)[59]: Todo el que se separa de su mujer y vive con otra, comete adulterio. Por consiguiente, es bien claro que el vínculo matrimonial no puede disolverse por ninguna otra cosa fuera de la muerte. Confírmalo asimismo el Apóstol, diciendo (2)[60]: La mujer está ligada a la ley matrimonial, mientras viva su marido; pero, si fallece su marido, queda libre de dicha ley: cásese con quien quiera, con tal que sea según el Señor; y dice además (3)[61]: Pero a las personas casadas manda el Señor, no yo, que la mujer no se separe del marido; mas, si llega a separarse por justa causa, permanezca sin casarse el otro, o bien reconcíliese con su marido. El Apóstol concedió a la mujer que por justa causa se hubiera separado de su marido, la elección de o permanecer sin pasar a segundas nupcias, o reconciliarse con su marido; pero tampoco permite la Santa Iglesia al hombre ni a la mujer que se separe el uno del otro sin causas muy poderosas.

[59]. Matth. XIX, 9.

[60]. I Cor. VII, 39; Rom. 7, 2.

[61]. I Cor. VII, 10 et 11; Conc. sess. XXIV, can. 5 et 7 [1563 11 11b/5 y 7]; Conc. item Milev. c. 17, citatum 32, q. 7, cap. Placuit [0407 06 13/102].

20.–Vinculum Matrimonii divortio disrumpi non potest.

Verum eodem Christi Domini testimonio facile comprobatur nullo divortio vinculum Matrimonii dissolvi posse. Si enim post libellum repudii mulier a viri lege soluta esset, liceret ei sine ullo adulterii crimine alteri viro nubere. Atqui Dominus aperte denuntiat: Omnis qui dimittit uxorem suam1[59], et alteram ducit, moechatur. Quare coniugii vinculum nulla re, nisi morte, disrumpi perspicuum est. Quod quidem etiam Apostolus confirmat, cum inquit (2)[60]: Mulier alligata est legi, quanto tempore vir eius vivit; quod si dormierit vir eius, liberata est a lege: cui vult, nubat, tantum in Domino; et rursus (3)[61]: His, qui Matrimonio iuncti sunt, praecipio non ego, sed Dominus, uxorem a viro non discedere: quod si discesserit, manere innuptam, aut viro suo reconciliari. Eam vero optionem Apostolus mulieri, quae iusta de causa virum reliquisset, detulit, ut aut innupta maneat, aut viro suo reconcilietur; neque enim sancta Ecclesia viro et uxori permittit ut sine gravioribus causis alter ab altero discedat.

[59]. Matth. XIX, 9.

[60]. I Cor. VII, 39; Rom. 7, 2.

[61]. I Cor. VII, 10 et 11; Conc. sess. XXIV, can. 5 et 7 [1563 11 11b/5 y 7]; Conc. item Milev. c. 17, citatum 32, q. 7, cap. Placuit [0407 06 13/102].

 

1566 09 25 0021

21.–Por qué es conveniente que no se disuelva el Matrimonio de ningún modo.

Y con el fin de que a nadie parezca ser muy dura la ley matrimonial, porque por ningún motivo puede disolverse, se enseñará qué ventajas van unidas a esa ley. Y en primer lugar entiendan los hombres que, al contraer matrimonio (4)[62], se debe atender a la virtud y a la uniformidad de buenas costumbres antes que a las riquezas y a la belleza corporal; porque de este modo, seguramente, nadie podrá dudar que se favorece muchísimo al bien social. Además, si por el divorcio se disolviese el Matrimonio, acaso nunca faltarían a los hombres motivos pata separarse, que diariamente les inspiraría el enemigo irreconciliable de la paz y del pudor. Mas al presente, reflexionando los fieles que, aun cuando se vean privados de la vida y del uso matrimonial, están, no obstante, sujetos por el vínculo del Matrimonio, y que se les ha quitado toda esperanza de casarse con otra mujer, se consigue con esto que se van habituando a ser menos propensos a la ira y a la discordia. Y si, a pesar de esto, llegan alguna vez a divorciarse y no pueden sufrir largo tiempo la falta de su consorte, reconciliados fácilmente por medio de sus amigos, vuelven fácilmente a la vida conyugal.

[62]. Vide Thom., in IV, dist. 33, q. 2 art. 1 et sequent., et Bonav., in IV, dist. 33, art. 4, q. 1 et 2.

21.–Cur nulla ratione dissolvi Matrimonium expediat.

Ac, ne forte alicui videatur durior Matrimonii lex, quod nulla unquam ratione dissolvi possit, docendum est quae sint cum ea utilitates coniunctae. Primum enim homines in coniungendis matrimoniis (4)[62] virtutem potius et morum similitudinem, quam divitias et pulchritudinem spectandam esse intelligant; qua quidem re communi societati maxime consuli nemo dubitare potest. Praeterea, si divortio Matrimonium dissolveretur, vix unquam dissidendi causae hominibus, quae iis ab antiquo pacis et pudicitiae hoste quotidie obiicerentur, decssent. Nunc vero cum fideles secum cogitant, quamvis etiam coniugii convictu et consuetudine careant, se tamen Matrimonii vinculo constrictos teneri, omnemque alterius uxoris ducendae spem sibi praecisam esse, ea re fit ut ad iracundiam et dissidia tardiores esse consueverint. Quod si interdum etiam divortium faciant, et diutius coniugis desiderium ferre non possint, facile per amicos reconciliati ad eius convictum redeunt.

[62]. Vide Thom., in IV, dist. 33, q. 2 art. 1 et sequent., et Bonav., in IV, dist. 33, art. 4, q. 1 et 2.

 

1566 09 25 0022

22.–Los que se separan por escritura de divorcio, pueden de nuevo unirse matrimonialmente.

Acerca de esto, no pasarán en silencio los párrocos la saludable exhortación de San Agustín. Para enseñar a los fieles este Santo Padre que han de procurar sin dificultad reconciliarse con sus mujeres que hubiesen despedido de su casa por causa de adulterio, si estuviesen éstas arrepentidas de su pecado, les dice (1)[63]: ¿Por qué un marido cristiano no ha de recibir a la mujer que la Iglesia recibe? O ¿por qué la mujer no perdona a su marido adúltero, pero arrepentido, al cual ha ya perdonado Jesucristo? Porque si la Sagrada Escritura (2)[64] llama insensato al que vive con una esposa adúltera, se refiere a aquélla que, habiendo pecado, rehúsa arrepentirse y dejar la vida torpe en que se ha metido.

De lo dicho dedúcese claramente que los matrimonios cristianos son muy superiores a los de los gentiles y judíos en perfección y nobleza.

[63]. Aug. lib. II de adult. conjug., c. 6 et 9 [PL 40, 474-476].

[64]. Prov., XVIII, 22.

22.–Per libellium repudii separati possunt rursum coniungi.

Sed hoc loco praetermittenda non erit pastoribus sancti Augustini salutaris admonitio. Is enim ut ostenderet fidelibus haud gravate faciendum esse ut cum uxoribus, quas adulterii causa dimisissent, si eas delicti poeniteret, in gratiam reducerentur: Cur, inquit1[63], vir fidelis non recipiat uxorem quam recipit Ecclesia? aut cur uxor viro adultero, sed poenitenti, non ignoscat, cui etiam ignovit Christus? Nam quod (2)[64] Scriptura stultum vocat qui tenet adulteram, de ea sentit quae cum deliquerit, poenitere et a coepta turpitudine desistere recusat.

Ex iis itaque perspicuum est fidelium coniugia perfectione et nobilitate tum gentilium, tum iudaeorum matrimoniis longe praestare.

[63]. Aug. lib. II de adult. conjug., c. 6 et 9 [PL 40, 474-476].

[64]. Prov., XVIII, 22.

 

EFECTOS DEL SACRAMENTO

 

1566 09 25 0023

23.–Cuáles son los bienes que reciben los casados de este Sacramento.

También se enseñará a los fieles que son tres los bienes del matrimonio (3)[65]: la prole, la fe y el sacramento, con cuya compensación se suavizan las molestias que indica el Apóstol por estas palabras (4)[66]: Estos tales (los casados) sufrirán las aflicciones de la carne, y se consigue que revista honestidad el comercio carnal, que es justamente reprobable fuera del matrimonio.

Es, en efecto, el primer bien la prole, esto es, los hijos que se tienen de la mujer propia y legítima. Y en tanto grado estimó este bien el Apóstol, que llegó a decir (5)[67]: Se salvará la mujer por medio de la crianza de sus hijos. Y esto se ha de entender, no sólo de la generación, sino también de la educación y enseñanza con que se instruyen los hijos acerca de la Religión; por eso añade en seguida el Apóstol (1)[68]: Si persevera en la fe. Pues nos da esta lección la Sagrada Escritura (2)[69]: ¿Tienes hijos? instrúyelos y dómalos desde su niñez. Lo mismo indica también el Apóstol (3)[70]; y ejemplos elocuentísimos de esta instrucción nos los dan, en las Sagradas páginas, Tobías (4)[71], Job (5)[72] y otros venerables patriarcas. En el cuarto precepto se explicará más extensamente cuáles son los deberes de los padres y de los hijos.

[65]. Aug., lib. V contra Iuliam., c. 5 [PL 44, 795-798] et de Gen. ad litt., lib. 9, c. 7 [PL 34, 397]; Mag., in IV, dist. 31; Scot., IV, dist. 3, q. 1.

[66]. I Cor. VII, 28.

[67]. I Tim. II, 15.

[68]. Ibidem.

[69]. Eccli. VII, 25.

[70]. Ephes. VI, 4; Colos. III, 20.

[71]. Tob. IV per totum.

[72]. Iob I, 5.

23.–Quae sint bona quæ ex hoc Sacramento ad coniugatos redeunt.

Docendi praeterea sunt fideles tria esse Matrimonii (3)[65] bona: prolem, fidem et sacramentum, quorum compensatione illa incommoda leniuntur, quae Apostolus indicat his verbis (4)[66]: Tribulationem carnis habebunt huiusmodi; efficiturque ut coniunctiones corporum, quæ extra Matrimonium merito damnandæ essent, cum honestate coniunctæ sint.

Primum igitur bonum est proles, hoc est, liberi qui ex iusta et legitima suscipiuntur uxore. Id enim tanti fecit Apostolus, ut diceret (5)[67]: Salvabitur mulier per filiorum generationem. Nec vero hoc de procreatione solum, sed de educatione etiam et disciplina, qua filii ad pietatem erudiuntur, intelligendum est. Sic statim subdit Apostolus (1)[68]: Si in fide permanserit. Monet enim Scriptura (2)[69]: Filii tibi sunt? erudi illos, et curva illos a pueritia illorum. Idem etiam (3)[70] Apostolus, docet; eiusque instutionis pulcherrima exempla (4)[71] Tobias,5[72] Iob et alii sanctissimi Patres in Sacris Litteris praebent. Quæ vero sint parentum et filiorum officia, in quarto praecepto latius explicabitur.

[65]. Aug., lib. V contra Iuliam., c. 5 [PL 44, 795-798] et de Gen. ad litt., lib. 9, c. 7 [PL 34, 397]; Mag., in IV, dist. 31; Scot., IV, dist. 3, q. 1.

[66]. I Cor. VII, 28.

[67]. I Tim. II, 15.

[68]. Ibidem.

[69]. Eccli. VII, 25.

[70]. Ephes. VI, 4; Colos. III, 20.

[71]. Tob. IV per totum.

[72]. Iob I, 5.

 

1566 09 25 0024

24.–En qué consiste la fe matrimonial y cómo debe guardarse.

Síguese la fe, que es el segundo bien del matrimonio; no aquel hábito de virtud que se nos comunica al recibir el Bautismo, sino cierta fidelidad por la que mutuamente se obligan el marido con su mujer y ésta con aquél, de modo tal, que el uno entrega al otro el dominio de su cuerpo y promete no faltar nunca a este sagrado pacto conyugal. Colígese esto fácilmente de las palabras que pronunció nuestro primer padre al recibir a Eva por su mujer, las cuales confirmó más tarde Cristo, nuestro Señor en el Evangelio (6)[73]: Por cuya causa dejará el hombre a su padre y a su madre, y estará unido a su mujer; y serán dos en una misma carne. Lo mismo se desprende de este pasaje del Apóstol (7)[74]: La mujer casada no es dueña de su cuerpo, sino que lo es su marido; y asimismo el marido no es dueño de su cuerpo, sino que lo es su mujer. Por lo que con muchísima razón había el Señor impuesto (8)[75] en la Ley antigua severísimas penas contra los adúlteros por quebrantar esta fe conyugal.

Exige, además, la fe del Matrimonio que el marido y la mujer estén unidos con un amor especial, santo y puro, y que no se amen como los adúlteros, sino como Cristo amó a la Iglesia (9)[76]. Esta regla fue establecida por el Apóstol, cuando dijo (1)0[77]: Vosotros, maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a su Iglesia; a la cual ciertamente amó con aquel inmenso amor, no por bien suyo, sino proponiéndose únicamente el bien de su Esposa.

[73]. Gen. II, 24; Matth. XIX, 5; Ephes. V. 31.

[74]. I Cor. VII, 4.

[75]. Levit. XX, 10; Deut. XXII, 22.

[76]. Hieron., lib. [I] contra Iovin. [PL 23, 293-294]; et cap. Origo, 32, q. 4 [CI 1, 1128-1129].

10[77]. Ephes. V, 25.

24.–Fides in Matrimonio quid sit el quomodo servanda.

Sequitur fides quae est alterum Matrimonii bonum: non ille virtutis habitus quo imbuimur cum Baptismum percipimus, sed fidelitas quædam, qua mutuo vir uxori et uxor viro se ita obstringit, ut alter alteri sui corporis potestatem tradat, sanctumque illud coniugii foedus nunquam se violaturum polliceatur. Id facile colligitur ex iis verbis, quae a primo parente enuntiata sunt, cum Evam uxorem suam accepit, quae deinde Christus Dominus in Evangelio comprobavit (6)[73]: Quamobrem relinquet homo patrem et matrem, et adhaerebit uxori suae, et erunt duo in carne una. Item ex eo Apostoli loco (7)[74]: Mulier sui corporis potestatem non habet, sed vir; similiter autem et vir sui corporis potestatem non habet, sed mulier. Quare optimo iure gravissimae animadversiones a (8)[75] Domino in adulteros, quod hanc fidem maritalem frangant, in veteri Lege constitutae erant.

Postulat praeterea Matrimonii fides, ut vir et uxor singulari quodam sanctoque et puro amore coniuncti sint; neque ut adulteri inter se ament, sed ut Christus dilexit (9)[76] Ecdesiam. Hanc enim regulam Apostolus praescripsit, cum ait (1)0[77]: Viri, diligite uxores vestras, sicut et Christus dilexit Ecclesiam: quam certe immensa illa charitate, non sui commodi gratia, sed Sponsæ tantum utilitatem sibi proponens complexus est.

[73]. Gen. II, 24; Matth. XIX, 5; Ephes. V. 31.

[74]. I Cor. VII, 4.

[75]. Levit. XX, 10; Deut. XXII, 22.

[76]. Hieron., lib. [I] contra Iovin. [PL 23, 293-294]; et cap. Origo, 32, q. 4 [CI 1, 1128-1129].

10[77]. Ephes. V, 25.

 

1566 09 25 0025

25.–Qué es sacramento, considerado1[78] como uno de los bienes del Matrimonio.

El tercer bien se llama sacramento, esto es, el vínculo matrimonial, que jamás puede disolverse. Porque, según dice el Apóstol (2)[79]: El Señor mandó que la mujer no se separe del marido, que si por justa causa se separa, permanezca sin casarse de nuevo, o bien se reconcilie con su marido; y el marido tampoco repudie a su mujer. Porque si el Matrimonio, en cuanto es sacramento, denota la unión de Cristo con la Iglesia, forzoso es que, así como Cristo nunca está separado de la Iglesia, del mismo modo la esposa no puede separarse de su marido, por lo que hace al vínculo matrimonial.

[78]. Literal: en tanto que se cuenta entre...

[79]. I Cor. VII, 10.

25.–Quid sit sacramentum1[78], dum inter Matrimonii bona numeratur.

Tertium bonum sacramentum appellatur, vinculum scilicet Matrimonii, quod nunquam dissolvi potest. Nam, ut est apud Apostolum (2)[79]: Dominus praecepit uxorem a viro non discedere; quod si discesserit, manere innuptam, aut viro suo reconciliari; et vir uxore non dimittat. Si enim Matrimonium, ut Sacramentum est, Christi coniunctionem cum Ecclesia signat, necesse est, ut Christus se nunquam ab Ecclesia disiungit, ita uxorem a viro, quod ad Matrimonii vinculum attinet, separari non posse.

[78]. Literal: en tanto que se cuenta entre...

[79]. I Cor. VII, 10.

 

DEBERES CONYUGALES

 

1566 09 25 0026

26.–Cuáles son los principales deberes del marido.

Mas, para que esta santa sociedad se conserve mejor sin discusiones, convendrá enseñar los deberes del marido y de la mujer, según los especifican San Pablo (3)[80] y San Pedro (4)[81], Príncipes de los Apóstoles.

Por consiguiente, es deber del marido tratar a su mujer con agrado y dignidad. Y acerca de esto conviene tener presente que Adán llamó su compañera a Eva, diciendo (5)[82]: La mujer, que me diste por compañera. Por esta razón han dicho algunos Santos Padres (6)[83] que fue ésta formada, no de los pies, sino del costado de su marido; como tampoco fue formada, de la cabeza, para que comprendiese que no era superior al marido, sino, por el contrario, que está sujeta a él. Es otro deber del marido (7)[84] estar siempre ocupado en el ejercicio de alguna profesión honesta, ya para proveer lo que es necesario al sostenimiento de la familia, ya para que no se afemine con la completa ociosidad, de donde proceden casi todos los vicios; debe también gobernar rectamente su casa, corregir las costumbres de todos y hacer que cada uno cumpla con su deber.

[80]. Ephes. V, 22 et 25; Colos. III, 18; I Tim. V, 14.

[81]. I Petr. III, 1 et 2.

[82]. Gen. III, 12.

[83]. Aug., lib. XXII De Civit. Dei c. 10 [17] [PL 41. 778]; Hugo de S. Vict., in ann. sup. Gen.

[84]. Vide cap. Si quis dereliquerit, dist. 30 [CI 1, 109].

26.–Quae sint praecipua mariti officia.

Verum, ut haec sancta societas sine querela facilius conservetur, viri et uxoris officia, quæ a (3)[80] Sancto Paulo et a (4)[81] principe Apostolorum Petro descripta sunt, tradenda erunt.

Ergo viri munus est uxorem liberaliter et honorifice tractare. Qua in re meminisse oportet Evam ab Adamo sociam appellatam esse, cum inquit (5)[82]: Mulier, quam dedisti mihi sociam. Cuius rei causa aliqui Patres (6)[83] factum esse docuerunt ut ea non ex pedibus, sed ex latere viri formaretur; quemadmodum etiam ex capite condita non est, ut se viri dominam non esse intelligeret, sed viro potius subiectam. Decet præterea virum (7)[84] in alicuius honestae rei studio semper occupatum esse: tum ut ea suppeditet, quae ad familiam sustentandam necessaria sunt; tum ne inerti otio languescat, a quo omnia fere vitia fluxerunt; deinde vero familiam recte constituere, omnium mores corrigere, singulos in officio continere.

[80]. Ephes. V, 22 et 25; Colos. III, 18; I Tim. V, 14.

[81]. I Petr. III, 1 et 2.

[82]. Gen. III, 12.

[83]. Aug., lib. XXII De Civit. Dei c. 10 [17] [PL 41. 778]; Hugo de S. Vict., in ann. sup. Gen.

[84]. Vide cap. Si quis dereliquerit, dist. 30 [CI 1, 109].

 

1566 09 25 0027

27.–En qué consisten los deberes de la mujer.

Son a su vez deberes de la mujer los que enumera el Príncipe de los Apóstoles, cuando dice (1)[85]: Las mujeres sean obedientes a sus maridos, a fin de que con eso, si algunos no creen por la predicación de la palabra, sean ganados sin ésta por el trato con sus mujeres, considerando con respeto vuestra pureza de vida; el adorno de ellas no ha de ser por de fuera los rizos del cabello, ni los dijes de oro ni las galas de los vestidos, sino que la mujer2[86], que es de vida interior, se debe adornar con el atavío incorruptible de un espíritu de dulzura y de paz, lo cual es un precioso adorno a los ojos de Dios. Porque de este modo también se ataviaban antiguamente aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, viviendo sujetas a sus maridos3[87] al modo que Sara obedecía a Abrahán, a quien llamaba su Señor. Será también su ocupación principal educar a los hijos en las prácticas de la Religión, y cuidar diligentemente de las cosas domésticas. Esténse con gusto en casa, si la obligación no las obliga a salir, y esto nunca se propasen a hacerlo sin licencia de su marido. Además, y en esto se funda muy especialmente la unión conyugal, tengan siempre presente que, después de (4)[88] Dios, a nadie han de amar ni estimar más que a su marido, a quien también deben agradar y obedecer con la mayor prontitud en todas las cosas que no contradicen a la piedad cristiana.

[85]. I Petr. III, 1 ad 6; Fulg., epist. 2 ad Galliam., c. 11 et 12 [PL 65, 317-318]. et ad Probam, c 14 [PL 65, 332-333]; Psalm. XLIV, 14.

[86]. Homo significa hombre o mujer, y también una persona cualquiera.

[87]. Gen. XVIII, 12. Adversus mulieres ambitiosius sese ornantes et excolentes scribit eleganter Greg. Naz., fol. 1430 [PL 36, 298].

[88]. El adv. secundum, como preposición, significa también después de.

27.–Uxoris officium quid requirat.

Rursus autem uxoris partes sunt quas Apostolorum Princeps enumerat, cum inquit (1)[85]: Mulieres subditae sint viris suis, ut et si qui non credunt verbo, per mulierum conversationem sine verbo lucrifiant, considerantes in timore sanctam conversationem vestram; quarum non sit extrinsecus capillatura aut circumdatio auri, aut indumenti vestimentorum cultus; sed qui absconditus est cordis homo2[86], in incorruptibilitate quieti et modesti spiritus, qui est in cospectu Dei locuples. Sic enim aliquando et sanctae mulieres sperantes in Deo ornabant se, subiectae propriis viris3[87], sicut Sara obediebat Abrahae, dominum eum vocans. Earum quoque praecipuum studium sit filios in religionis cultu educare, et domesticas res diligenter curare. Domi vero libenter se contincant, nisi necessitas exire cogat, idque sine viri permissu facere nunquam audeant. Deinde, in quo maxime maritalis coniunctio sita est, meminerint semper, secumdum (4)[88] Deum, magis quam virum neminem diligendum esse, eove pluris faciendum esse neminem: cui etiam omnibus in rebus, quae christianæ pietati non adversantur, morem gerere et obtemperare summa cum animi alacritate oporteat.

[85]. I Petr. III, 1 ad 6; Fulg., epist. 2 ad Galliam., c. 11 et 12 [PL 65, 317-318]. et ad Probam, c 14 [PL 65, 332-333]; Psalm. XLIV, 14.

[86]. Homo significa hombre o mujer, y también una persona cualquiera.

[87]. Gen. XVIII, 12. Adversus mulieres ambitiosius sese ornantes et excolentes scribit eleganter Greg. Naz., fol. 1430 [PL 36, 298].

[88]. El adv. secundum, como preposición, significa también después de.

 

RECEPCIÓN DEL SACRAMENTO

 

1566 09 25 0028

28.–Qué debe notarse sobre los ritos del Matrimonio.

Después de la explicación de todo esto, será natural que los párrocos enseñen también los ritos que deben observarse al contraer matrimonio; acerca de los cuales no es necesario dar aquí reglas, habiendo establecido el Santo Concilio de Trento (5)[89] copiosa y cuidadosamente las que por modo principal deben observarse en este sacramento; y no es posible que los párrocos ignoren aquel decreto. Basta, pues, exhortarlos a que procuren saber cuanto concierne a esta materia, según la doctrina del Santo Concilio, y que lo expongan oportunamente a los fieles.

[89]. Conc. Trid., sess. XXIV, Decret. de reform. Matrim., cap. 1 [1563 11 11c/2-4].

28.–Quid de Matrimonii ritibus sentiendum sit.

Harum rerum. explicationi consequens erit ut pastores ritus etiam doceant, qui in matrimonio contrahendo servari debeant; de quibus non est exspectandum ut hoc loco praecepta tradantur, cum a sancta Tridentina Synodo (5)[89], quae in hac re maxime observanda sint, copiose et accurate constituta fuerint, neque illud decretum a pastoribus ignorari possit. Satis igitur est eos admonere ut quae ad hanc partem attinent, e sacri Concilii doctrina cognoscere studeant, eaque fidelibus diligenter exponant.

[89]. Conc. Trid., sess. XXIV, Decret. de reform. Matrim., cap. 1 [1563 11 11c/2-4].

 

1566 09 25 0029

29.–Los Matrimonios clandestinos no son válidos.

Ante todo, a fin de que los jóvenes de ambos sexos, en cuya edad suele haber gran falta de juicio, engañados con una vana apariencia de Matrimonio, acepten incautamente un convenio de torpes amores, se enseñará con mucha frecuencia (1)[90] que no deben ser tenidos por legítimos y válidos Matrimonios, aquéllos que no se contraen en presencia del párroco o de otro sacerdote con licencia del mismo párroco o del Ordinario y de cierto número de testigos (2)[91].

[90]. Ibidem.

[91]. Conviene tener presente, además, que según el art. 77 del Código civil [español] vigente, no producirá efectos civiles el Matrimonio canónico sino desde su inscripción en el Registro civil. A este efecto debe asistir al acto de su celebración el juez municipal u otro empleado del estado. [Esta disposición ha sido cambiada].

29.–Clandestina Matrimonia rata non sunt.

In primis autem, ne adolescentes et puellae, cui aetati inest maxima imbecillitas consilii, falso nuptiarum nomine decepti, turpium amorum foedera incaute ineant, saepissime (1)[90] docebunt ea neque vera, neque rata Matrimonia habenda esse, quae praesente Parocho, vel alio sacerdote de ipsius parochi vel Ordinarii licentia, certoque testium numero (2)[91] non contrahuntur.

[90]. Ibidem.

[91]. Conviene tener presente, además, que según el art. 77 del Código civil [español] vigente, no producirá efectos civiles el Matrimonio canónico sino desde su inscripción en el Registro civil. A este efecto debe asistir al acto de su celebración el juez municipal u otro empleado del estado. [Esta disposición ha sido cambiada].

 

1566 09 25 0030

30.–Débese también enseñar los impedimentos del Matrimonio.

Habrá también de enseñarse todo cuanto es impedimento para el Matrimonio; en cuya materia se han ocupado muchísimos varones (3)[92] respetables y muy doctos, que han escrito sobre las virtudes y los vicios tan acertadamente, que a todos será cosa fácil aplicar a este lugar lo que aquéllos nos enseñaron en sus obras; mucho más, debiendo por necesidad los párrocos no dejar casi nunca de las manos los citados libros. Por consiguiente, leerán con atención, y procurarán enseñarlas a los fieles, así aquellas instrucciones, como todo cuanto decretó el Santo Concilio de Trento (4)[93] acerca de los impedimentos que nacen del parentesco espiritual, o del derecho de pública honestidad, o de la fornicación.

[92]. Mag. Sent., dist. 34 [Sent. 2, 462-467], et omnes scholastici ibidem et canonistae.

[93]. Conc. Trid., sess. XXIV, de Matr., cap. 2, 3 et 4.

30.–Tradere etiam Matrimonii impedimenta decet.

Sed quae Matrimonium etiam impediunt explicanda erunt; in quo argumento plerique (3)[92] graves et doctissimi viri, qui de vitiis et virtutibus conscripserunt, adeo diligenter versati sunt, ut facile omnibus futurum sit quae illi scriptis suis tradiderunt, in hunc locum transferre; cum praesertim necesse habeant pastores eos ipsos libros nunquam fere e manibus deponere. Itaque tum illas praeceptiones, tum quæ a sancta Synodo (4)[93] sancita sunt de impedimento, quod vel a cognatione spirituali, vel a iustitia publicae honestatis, vel a fornicatione oritur, attente legent, et tradenda fidelibus curabunt.

[92]. Mag. Sent., dist. 34 [Sent. 2, 462-467], et omnes scholastici ibidem et canonistae.

[93]. Conc. Trid., sess. XXIV, de Matr., cap. 2, 3 et 4.

 

1566 09 25 0031

31.–Cómo deben estar dispuestos los que van a contraer matrimonio.

De lo dicho puede deducirse con qué disposición habrán de estar los fieles cuando contraen matrimonio. Porque no deben pensar que emprenden un negocio humano, sino divino, en el cual enseñan claramente los ejemplos de los patriarcas de la Ley antigua que se debe poner singular (5)[94] pureza de intención y devoción extraordinaria; cuyos Matrimonios, a pesar de no tener la dignidad de sacramento, juzgaron, sin embargo, que siempre debían celebrarse con el mayor respeto y santidad.

[94]. Al adjetivo singularem se le da el significado de singular con el primer sustantivo, y el de extraordinaria con el segundo.

31.–Quo animo affecti esse debeant qui ad Matrimonium accedunt.

Ex quibus perspici potest quo animo affectos esse oporteat fideles, cum Matrimonium contrahunt. Neque enim humanam aliquam rem se aggredi, sed divinam putare debent, in qua singularem (5)[94] mentis integritatem et pietatem adhibendam esse Patrum veteris Legis exempla satis ostendunt; quorum Matrimonia tametsi Sacramenti dignitate praedita non erant, ea tamen semper maxima cum religione et sanctimonia colenda esse existimarunt.

[94]. Al adjetivo singularem se le da el significado de singular con el primer sustantivo, y el de extraordinaria con el segundo.

 

1566 09 25 0032

32.–Debe requerirse el consentimiento de los padres para la licitud del Matrimonio.

Entre otras cosas, debe de exhortarse muy especialmente a los hijos de familia (1)[95] a que tributen tal respeto a sus padres y a aquellas personas bajo cuyo cargo y tutela se hallan, que no contraigan matrimonio sin saberlo ellos, mucho menos contra su voluntad y oponiéndose. Porque en el Antiguo Testamento (2)[96] se puede observar que los hijos eran siempre puestos en el estado matrimonial por sus padres. Y parece que el Apóstol indica también por las siguientes palabras que acerca de esto se debe condescender con su voluntad en cuanto sea posible (3)[97]: El que da su hija en matrimonio, obra bien, mas el que no la da, obra mejor.

[95]. Conc. Trid., sess. XXIV, de Matr., c. 1 [1563 11 11c/1-4].

[96]. Gen. XXIV, per totum; XXVIII et XXIX.

[97]. I Cor. VII, 38.

32.–Parentum consensus ad Matrimonii soliditatem requirendus.

Inter cetera autem maxime hortandi sunt filii familias (1)[95] ut parentibus et iis, in quorum fide et potestate sunt, eum honorem tribuant, ut ipsis inscientibus, nedum invitis et repugnantibus, Matrimonia non ineant. Nam in Veteri Testamento licet animadvertere (2)[96] filios a patribus semper in Matrimonium collocatos esse. Qua in re plurimum illorum voluntati deferendum esse Apostolus videtur etiam iis verbis indicare (3)[97]: Qui Matrimonio iungit virginem suam, benefacit, et qui non iungit, melius facit.

[95]. Conc. Trid., sess. XXIV, de Matr., c. 1 [1563 11 11c/1-4].

[96]. Gen. XXIV, per totum; XXVIII et XXIX.

[97]. I Cor. VII, 38.

 

USO DEL MATRIMONIO

 

1566 09 25 0033

33.–Qué debe aconsejarse acerca del uso del Matrimonio.

Resta la parte última sobre lo que se refiere al uso matrimonial; y los párrocos tratarán de ello con tal cuidado, que no salga de su boca palabra alguna que parezca ser indigna de los oídos de los fieles, o que pueda ofender a las almas piadosas o excitar la risa. Porque, así como (4)[98] las palabras del Señor son palabras castas, del mismo modo también es sumamente necesario que el maestro del pueblo cristiano use de tal lenguaje, que manifieste cierta especial gravedad y pureza de conceptos.

Por tanto, dos cosas principalmente se inculcarán a las almas cristianas: primera, que no deben hacer uso del matrimonio por deleite o sensualidad, sino que usarán de él según los fines que, como antes dijimos, fueron prescritos por Dios. Porque conviene acordarse de lo que advierte el Apóstol (5)[99]: Los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen; como asimismo de lo que dijo San Jerónimo (6)[100]: El varón prudente debe amar a su esposa no apasionadamente, moderará los deseos de voluptuosidad, y no se entregará sin reflexión al acto carnal. No hay cosa más vergonzosa que amar a la mujer propia como a una adúltera.

[98]. Psalm. XI, 7.

[99]. I Cor. VII, 29.

[100]. Hier., lib. I contra Iovin., 49, in fine [PL 23, 293-294]; et habetur in cap. Origo, 32, q. 4 [CI 1. 1128-1129].

33.–Quidnam de actu coniugali sit praecipiendum.

Extrema illa restat pars de iis, quae ad Matrimonii usum pertinent; de quibus ita agendum est a pastoribus, ut nullum ex eorum ore verbum excidat, quod fidelium auribus indignum esse videantur, aut pias mentes laedere, aut risum movere queat. Ut enim (4)[98] eloquia Domini, eloquia casta sunt; ita etiam maxime decet christiani populi doctorem eiusmodi orationis genere uti, quod singularem quamdam gravitatem et mentis integritatem prae se ferat.

Quare duo illa maxime docendi sunt fideles: primum quidem, non voluptatis aut libidinis causa Matrimonio operam dandam esse, sed eo utendum intra illos fines qui, ut supra demonstravimus, a Domino praescripti sunt. Meminisse enim convenit quod Apostolus hortatur (5)[99]: Qui habent uxores, tamquam non habentes sint; tum vero a sancto Hieronymo (6)[100] dictum esse: Sapiens vir iudicio debet amare coniugem, non affectu; reget impetus voluptatis, nec praeceps feretur ad coitum. Nihil est foedius quam uxorem amare quasi adulteram.

[98]. Psalm. XI, 7.

[99]. I Cor. VII, 29.

[100]. Hier., lib. I contra Iovin., 49, in fine [PL 23, 293-294]; et habetur in cap. Origo, 32, q. 4 [CI 1. 1128-1129].

 

1566 09 25 0034

34.–Deben los cónyuges abstenerse alguna vez del uso matrimonial.

Y como quiera que hemos de alcanzar de Dios todos los bienes por medio de santas oraciones, la segunda cosa que debe enseñarse a los fieles es que se abstengan algunas veces del uso matrimonial para orar y pedir a Dios; y sepan, especialmente, que deben observar esto, por lo menos, tres días antes de recibir la Sagrada Eucaristía; y con más frecuencia cuando se hacen los ayunos solemnes de Cuaresma, como cuerda y santamente lo enseñaron (1)[101] nuestros Santos Padres. Pues de esta manera experimentarán (2)[102] que los bienes del Matrimonio van cada día enriqueciéndose con la abundancia de la divina gracia; y practicando obras de piedad, no sólo pasarán esta vida tranquila y agradablemente, sino que, además, descansarán en medio de la verdadera y firme paz (3)[103], que no desvanece, de alcanzar por la bondad de Dios la eterna vida.

[CatCT, 353-372]

[101]. Vide 33, q. 4 per totam [CI 1, 1247-1250], et cap. Omnis homo, de Consecr., dist. 2 [CI 1, 1320-1321]; Hier., in Apol. pro lib. contra Iovin. post medium [PL 23, 249], et in cap. XII Zachar super illud: In die illa magnus erit planctus [PL 25, 1515-1516].

[102]. Ita enim fiet ut sentiant se ha traducido así, porque fiet ut es uno de los rodeos latinos.

[103]. Rom. V, 5.

34.–Coniugibus aliquando ab officio Matrimonii abstinendum.

Sed quoniam bona omnia sanctis precationibus a Deo impetranda sunt, alterum est, quod fideles docere oportet, ut Deum orandi et obsecrandi causa Matrimonii officio (1)[101] interdum abstineant; in primisque id sibi observandum sciant tribus saltem diebus antequam sacram Eucharistiam percipiant; sæpius vero cum solemnia Quadragesimae ieiunia celebrantur, quemadmodum (2)[102] Patres nostri recte et sancte praeceperunt. Ita enim fiet ut ipsa Matrimonii bona maiori in dies divinae gratiae cumulo, augeri sentiant, et pietatis studia sectantes non modo hanc vitam tranquille et placide traducant, sed aeternae etiam Dei benignitate consequendae vera et stabili spe,3[103] quae non confundit, nitantur.

[CatCT, 353-372]

[101]. Vide 33, q. 4 per totam [CI 1, 1247-1250], et cap. Omnis homo, de Consecr., dist. 2 [CI 1, 1320-1321]; Hier., in Apol. pro lib. contra Iovin. post medium [PL 23, 249], et in cap. XII Zachar super illud: In die illa magnus erit planctus [PL 25, 1515-1516].

[102]. Ita enim fiet ut sentiant se ha traducido así, porque fiet ut es uno de los rodeos latinos.

[103]. Rom. V, 5.

 

© Javier Escrivá-Ivars y Augusto Sarmiento. Universidad de Navarra. http://www.unav.es/matrimonioyfamilia