INICIO CRONOLOGICO DOCUMENTOS ESCRITURA CONCILIOS PAPAS AUTORES LUGARES MATERIAS EDICIONES
EDITORES

[1265] • JUAN PABLO II (1978-2005) • LA PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA

Del Discurso Rivolgo il mio, a los Obispos de Toscana (Italia), en la visita ad limina, 13 junio 1986

1986 06 13 0005

5. Queridos hermanos en el Episcopado: Sé que vosotros no vivís con la mente y con el corazón anclados en las glorias del pasado, aunque la historia, sobre todo si tiene un gran alcance como la vuestra, debe constituir un estímulo que sirve de inspiración para el presente y de preparación para el futuro.

Vuestra solicitud pastoral, preocupada por la situación actual, impulsa a las generosas fuerzas católicas a salvaguardar la unidad de la familia, que entre vosotros está fuertemente enraizada en la tradición, y a proteger la vida que nace, hoy tan atacada. A este respecto expreso mi estima por el empeño con el cual las fuerzas eclesiales de la región, bajo vuestra guía, se esfuerzan en la tutela de estos valores fundamentales; en concreto, deseo animar la obra del Movimiento por la Vida, que en Toscana es muy activo. No tiene sentido hablar de promoción humana y cultural, si se ponen en peligro valores primarios como la familia y la vida de todo ser humano en cada fase de su existencia.

En Toscana tenéis un clero diocesano eficaz, la colaboración de los religiosos y de las religiosas, instituciones eclesiales vivas, institutos culturales y caritativos eficientes, asociaciones, movimientos y comunidades que expresan toda la gama de la vitalidad de la Iglesia.

Sin embargo, vuestra región tampoco está exenta de los peligros propios de la época moderna, que intentan desarraigar la religión y terminan con amenazar al mismo hombre. En mi reciente Encíclica Dominum et vivificantem he indicado las ideologías que, propugnando un desarrollo del pensamiento y de la praxis histórico-sociológica orientado al rechazo de Dios, a la “muerte de Dios”, ocasionan la “muerte del hombre” (n. 38).

En el discurso que pronuncié para vosotros en 1981, hice mención de la urgencia de una “nueva evangelización” (21 de diciembre de 1981; L’Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 31 de enero de 1982, p. 7). Esta tarea que se impone a las Iglesias de todas las naciones cristianas de Europa, en vuestra región debe desarrollarse preferentemente relanzando el humanismo cristiano. Es un servicio que hay que ofrecer, como en el pasado, a toda la Iglesia. Yo espero que Florencia, declarada este año capital europea de la cultura, sepa renovar la maravilla de su gran tradición.

[OR (ed. esp.) 5-X-1986, 9]